Cuando estaba en el curso de Gramática inglesa en el ICPNA, tuvimos que presentar una dramatización de la actividad a la que dedicábamos más tiempo, la que era lo que más hacíamos, no necesariamente que nos gustara.
Uno de mis compañeros de clase presentó varios periódicos en los que de portada estaban fotos que él había tomado. Él, una persona mayor, trabajaba de fotógrafo free lance para diarios deportivos y de política.
Antes el ser fotógrafo o periodista era algo que debía estar bien definido, se debía tener también un trabajo estable; pero como con todo, las cosas han cambiado y ahora uno puede trabajar bien desde casa o de la calle, en este riesgoso oficio que es ser periodista.
Justamente el profesor de Introducción al periodismo nos hizo ver la clase pasada un video acerca de estos riesgos. Muchos periodistas latinoamericanos eran víctimas de persecuciones y hostigamientos por parte de las personas que en general eran funcionarios políticos, por haber publicado artículos que podían dañar la imagen de ellos, sólo por el hecho de que esa verdad publicada los hacía temblar.
Pienso mucho en mi carrera ahora que estoy en ella; pero cuando se trata de esta rama que es el periodismo, no puedo negar que tengo temor de ser víctima alguna vez de este tipo de ataques por publicar algo veraz, pero a la vez de carácter negativo para este tipo de personas. Obviamente, Ciencias de la Comunicación es una carrera riesgosa, el riesgo es inherente y nosotros que ahora estudiamos esta carrera hemos escogido también vivir con eso. Claro que esta carrera tiene muchas más ramas, pero sabemos que trabajos pueden tocarnos muchas variantes también, esto me hace pensar en cuántos periodistas renunciaron a la verdad para ganar algo más de dinero…
Con plata baila el mono, se dice muchas veces; pero a mi parecer la verdad es un compromiso que asumimos desde el momento en que elegimos la carrera. Y precisamente las cosas generalmente se ponen difíciles para “los buenos”, ¿no? Quizá aún sea temprana mi respuesta, de igual forma, aún me pregunto si quiero ser realmente una persona buena.
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