Personas para quienes leer es un hábito, una costumbre, una bendición; personas o grupo de personas del grupo en el cual me incluyo, no podemos imaginar cómo sería este mundo si no hubiera nada que pudiéramos leer, si no existiera ese alfabeto maravilloso que se combina de mil maneras distintas para ser nuestra herramienta de creación…
Hoy conversaba con unos amigos acerca de los últimos libros que habíamos leído. Se nos hacía difícil encontrar un gusto común para todos, debido a los diferentes estilos de lectura que tenemos; pero, al fin y al cabo, uno de nosotros tenía razón cuando decía: “Da lo mismo la revista o el website, el punto es que el dato era el mismo”. Y es verdad. Es cierto. La invención de la escritura no sólo se quedó en los móviles de metal que se usaban para los moldes de las letras, la evolución de la escritura ha llegado –y quién sabe si aún no termina de llegar-, a niveles en los que es muy posible, muy gratificante y muy beneficioso, escribir no sólo con un bolígrafo en mano, sino también de manera virtual, en el espacioso mundo de la internet.
Obviamente, para que hayamos podido llegar a esto, y hacer uso de estas herramientas fue necesaria mucha paciencia de nuestra parte. Años como el 105 a.C en que T’sai Lun inventa el papel, o de repente el 1035 en que se conoce la primera muestra de reciclaje en la historia universal, fueron los primeros pasos para crear nuevas ideas más adelante, ideas como por ejemplo: usar carbón para hacer papel y ayudar de esa manera los invidentes; o tal vez como el crear un periódico, semanario, revista…publicaciones de todo tipo que son hoy en día fuente de trabajo para muchas personas y además fuente de información para todo tipo de clases sociales y multitudes.
La Revolución Industrial fue también un suceso que ayudó sobremanera a la creación de nuevas tecnologías para la evolución de los medios impresos, de los que ahora hacemos uso. Durante esta época, en 1680, para ser más específicos; la revolución del papel llegó hasta América por fin, creándose así la primera fábrica de papel en Culhuacan, México, a pesar de ser dirigida por españoles en sus comienzos.
Aún así, por todo, en la actualidad podemos disfrutar de diversos tipos de escritos y géneros, teniendo presente que podemos hacerlo bien en físico, o porqué no; ahora también de manera electrónica.
Esto quizá ocasione muchas discrepancias, pues se discute el valor de lo impreso, de lo escrito, de lo que se tiene en físico (papel), pero la globalización no se detiene, ni nosotros por ella. Y esto no es un asunto limitante, es parte de adaptación y supervivencia, es parte de nuestra vida…
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